top of page

LO QUE HAY QUE VER! CINE BERGER

  • Foto del escritor: RYE
    RYE
  • 29 jun 2020
  • 2 Min. de lectura

Actualizado: 22 ago 2020

En las películas de Marco Berger (Argentina, 1977) se puede escuchar de fondo el trino de los pajarillos y en algún momento sucede un accidente en la calle que aunque solo se le anuncie y nunca se le vea servirá para advertir al espectador que allá fuera del microcosmos del autor existe una realidad amenazada y amenazante, mayor a las encrucijadas que se plantean en sus historias.




Marco Berger borda con semiótica otro estadío de la homosexualidad (no solo la latinoamericana), uno más cercano a la nueva Teoría queer para la cual todas las "identidades sexuales" incluso la heterosexualidad son una "anomalidad", un compuesto performático, una ficción social creada e impuesta desde un modelo socio económico a espaldas de la sexualidad auténtica del ser humano, imposible siquiera de ser categorizada en hetero y homo sexual. Su cine no sólo propone el tránsito del individuo hacia la liberación de esa hegemonía heterosexual obligada sino al cuestionamiento de todo un sistema de valores y comportamientos: es la decisión por la autonomía sobre la independencia.



Es un cine que ahoga pero no asfixia, sus finales sutiles desafían el drama con la que estábamos acostumbrados a recibir la realidad gay desde el cine — en ese sentido es más cercano a "God's Own Country" (Francis Lee, 2017) que a "Brokeback Montain" (Ang Lee, 2005)— y en el que la mujer deja de ser representada en la relación como el residuo ingenuo engañado, muy por el contrario...


Marco Berger, director relativamente nuevo en la escena (su primer largometraje "Plan B", 2010) sabe disfrutar de las imposiciones de un presupuesto ajustado que en su firma creativa termina por impregnar un color costumbrista a su estilo contemplativo que puede o no gustar a los que lleguen a él buscando un cine gay de "acción".



La aparición recurrente natural y espontánea de desnudos frontales — en época de pornografía gratuita— sirve para despejar a priori el morbo de la atención y dirigirla hacia la historia: el hombre y su confrontación con la masculinidad en un juego social en el que el espectador terminará participando por empatía. Su formación en teatro y su instinto para el casting junto a su gusto estético consiguen una solvencia escénica naturalista donde los cuerpos desnudos son parte activa de los diálogos, y una puesta convincente tan difícil de conseguir en la filmografía gay. El cine de Marco Berger es una invitación a dominar los secretos de la naturaleza, a aceptar el llamado interno de la sexualidad más auténtica de cada individuo.





Comentarios


Drop Me a Line, Let Me Know What You Think

Thanks for submitting!

© 2023 by Train of Thoughts. Proudly created with Wix.com

bottom of page